¿Realmente hace falta IA?

  • explorar una solución con IA;

  • una automatización convencional o reglas de negocio;

  • analítica u optimización;

  • reunir primero tus casos de comprobación — sin ellos, la única medida de si funciona será la del que te lo vende;

  • o seguir haciéndolo a mano, porque automatizar no compensa.

Cinco minutos antes de invertir meses

Puede concluir que no necesitas IA. Si lo hace, el análisis no ha fallado: te ha ahorrado financiar un problema nuevo.

Entre diez y doce preguntas sobre el problema: cada cuánto ocurre, cómo son sus entradas, si el criterio para resolverlo está escrito y si cambia con el tiempo, cómo comprobarías el resultado, qué cuesta un error y cuánta autonomía tendría el sistema. Sin cifras, sin documentos y sin conocimientos técnicos.

Al terminar, la recomendación puede ir en direcciones distintas:

Muchas iniciativas de IA empiezan al revés. Primero aparece la tecnología; después se busca dónde colocarla.

Así acaban usándose sistemas de IA en tareas que se resolvían con una regla, una automatización, un optimizador o un cuadro de mando. El resultado es previsible: más coste, más dependencia del proveedor, más controles y más riesgos para un problema que ya tenía una solución más sencilla.

Has añadido incertidumbre a una tarea que no la necesitaba.

Esta herramienta responde la pregunta que va antes de pedir presupuestos, comparar modelos o sentarse en una demo: ¿tu problema necesita realmente IA?

Antes de invertir en IA, decide si realmente te hace falta.

Entre diez y doce preguntas, unos cinco minutos, ninguna pide cifras. Puede terminar diciendo que no te hace falta IA, y ahí se acaba